Dejame abrazarte por penúltima vez, no quiero que haya una última.
Déjame aspirar tu aroma y grabarlo en mi mente, para recordarlo cada vez que te eche de menos entre mis sábanas.
Déjame que entrelace tus dedos con los míos para que más tarde, cuando ya no estés aquí, pueda sentir tu tacto.
Déjame que me duerma en tu pecho, abrazados, que intercambiemos nuestros sueños y, al final, que los unamos en un único sueño.
Déjame darte un beso de esos que hacen que se acelere tu respiración, se te sonrojen las mejillas y las mariposas se conviertan en un zoo completo, para que mañana, pueda saborear tu sabor en mis labios.
Déjame suspirar en tu cuello mientras te susurro al oído que te amo.
Simplemente, no dejes de quererme como hasta ahora, y hagamos de todo este caos, nuestro caos.