lunes, 13 de octubre de 2014

Sálvame de mis miedos.

Y atrévete a entrar en este desastre que la gente se empeña en llamar vida.
Está algo desordenada, lo se, y parece un caos, pero no es tan feo como parece desde fuera;
hasta el caos puede ser bonito, depende de como se vea.

Atrévete a ordenarme el corazón, a ponerle un par de tiritas, ya que en estos años, no es que haya recibido un gran cuidado, entre ellos que lo dañaban y yo que les dejaba... pobre, ha estado solo todo este tiempo, y ha dejado entrar a casi todo el mundo, algunos se han quedado, pero la gran mayoría han salido huyendo, no han visto lo bonito del caos.

Y, por qué no, atrévete a quererme, sí, puedo ser un desastre, puedo ser la chica más inestable del mundo, puedo estar arriba del todo, y en segundos estar tan abajo que parece imposible volver a subir, pero, ¿sabes qué? siempre encuentro la manera de alzar otra vez el vuelo, y de volver a estar arriba, aunque esa sensación de plenitud no dure mucho.

Simplemente, atrévete conmigo, ayúdame con mi guerra interna, y sí, sálvame de mis miedos.

Y caí.

Caigo;
y nadie es capaz de darse cuenta de que estoy atrapada en un pozo tan profundo, que sola no se salir, y mis monstruos tiran de mi hacia abajo cada vez que intento escalar.

Caigo;
y nadie es capaz de darse cuenta de que me he roto en la caída, y soy como el cristal, si me tocan, les corto.

Caigo;
y los monstruos beben a través de mi, vaciándome a un ritmo alarmante y, pronto, habrán ganado.

Caigo;
y los monstruos no se cortan cuando me tocan, ellos ya están rotos, y por su culpa estoy aquí atrapada.

Caigo;
y no, no me levanto, y ellos bailan, y me susurran que han ganado, si, habéis ganado.