encontré el lugar perfecto
para perderme en cada invierno,
en donde refugiarme del frío
que cala mis huesos,
en donde poder disfrutar de aquello
que es lo que más me gusta.
encontré el lugar ideal
para pasar todas mis noches en vela
deseando que la luna no te despierte
para que te quedes aquí, a mi vereda.
encontré mi lugar favorito
ese donde pasan las horas volando
donde me refugio cuando todo lo demás
es demasiado complicado como para afrontarlo.
encontré ese lugar
donde me gustaría estar en cada momento
porque eso es el amor
encontrar ese lugar, cerca de la persona ideal.
Una vez me dijeron que los sueños se hacen realidad si los cuentas susurrándolos, asi que... ¿quieres susurrar algo?
domingo, 21 de junio de 2015
sábado, 20 de junio de 2015
yo.
Ya no estás.
Un día, decidiste que habías tenido suficiente de mi con cuatro polvos y dos besos mal dados, cogiste todo lo que creías que te pertenecía, y saliste de la que era nuestra habitación.
Te llevaste cuatro botellas de vodka del barato y la mitad de mi roto y maltratado corazón.
Un día, decidiste que aquello que la gente llamaba amar no era lo tuyo, y decidiste que lo que tu buscabas no podrías encontrarlo jamás entre aquellas cuatro paredes blancas; así que te marchaste.
Cogiste todo lo que pudiste, cogiste hasta lo que no te pertenecía y te largaste.
Ya no recuerdo cuanto tiempo ha pasado desde entonces, solo se que aunque fuera haga un sol radiante, aquí dentro no deja de llover, de hacer un tiempo horrible.
Ya no recuerdo que era aquello que llaman sonreír, supongo que la gente feliz lo sabe bien, no hacen otra cosa que no sea sonreír, pero eso es porque tu no apareciste en su vida prometiendo todo y dejando solamente medio corazón magullado, el cual va a necesitar las siete vidas de un gato para volver a sonreír.
Un día, decidiste que habías tenido suficiente de mi con cuatro polvos y dos besos mal dados, cogiste todo lo que creías que te pertenecía, y saliste de la que era nuestra habitación.
Te llevaste cuatro botellas de vodka del barato y la mitad de mi roto y maltratado corazón.
Un día, decidiste que aquello que la gente llamaba amar no era lo tuyo, y decidiste que lo que tu buscabas no podrías encontrarlo jamás entre aquellas cuatro paredes blancas; así que te marchaste.
Cogiste todo lo que pudiste, cogiste hasta lo que no te pertenecía y te largaste.
Ya no recuerdo cuanto tiempo ha pasado desde entonces, solo se que aunque fuera haga un sol radiante, aquí dentro no deja de llover, de hacer un tiempo horrible.
Ya no recuerdo que era aquello que llaman sonreír, supongo que la gente feliz lo sabe bien, no hacen otra cosa que no sea sonreír, pero eso es porque tu no apareciste en su vida prometiendo todo y dejando solamente medio corazón magullado, el cual va a necesitar las siete vidas de un gato para volver a sonreír.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)