sábado, 17 de octubre de 2015

mi martes lluvioso.

se enamoró de una mirada gris acompañada de una triste sonrisa,
del tacto de sus caricias un domingo a las tres de la madrugada.

se enamoró del sonido de su propio nombre entre sus labios,
de lo hermoso que eso le parecía, acompañado de una sonrisa.

y se enamoró de como un martes lluvioso a su lado era el mejor momento que podía vivir.
se enamoró de su mente, 
de sus manías, sus sonrisas, e incluso, sus chistes malos.
de como su nombre sonaba como una sinfonía si era él quien le llamaba
o de como los abrazos eran el refugio más seguro. 

y en ese instante, comprendió, que esos son los amores que no puedes perder, los que se quedan contigo

en un martes lluvioso, y te consuelan en los domingos de resaca.