podríamos habernos perdido en una de las miles batallas que hemos librado
y míranos,
aquí seguimos.
supongo que la constancia nos ayudó,
las ganas de vernos y la confianza ganada.
no tiramos la toalla en cada movimiento brusco,
ni en cada grito, porque sí, también los hubo.
ganaron más las ganas de comernos a besos un domingo a las tres de la madrugada,
o las llamadas para decirnos que nos queríamos, a pesar de todo y por encima de todos.
ganaron más los sábados de peli y manta, que cualquier fiesta con otra persona que no fueses tú, porque a ver, no te voy a engañar, no hay un lugar en el mundo
que me guste más que tus brazos.
ganaron más los besos robados, las ganas de necesitarnos, de querernos;
porque, al fin y al cabo, nos necesitamos tanto como nos queremos.
Nuestro primer beso no fue con la boca, fue cuando nos miramos y sonreímos
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