domingo, 24 de enero de 2016

las sonrisas brillan.

Vi la lluvia a través de la ventana, porque no era lo suficientemente valiente como para salir fuera y dejar que la lluvia me mojase.
Porque me he vuelto cobarde ante las situaciones más simples, como una simple sonrisa; sonrisa que antes regalaría sin dudarlo a cualquiera que se dignase a darme una suya.
Ahora, esas sonrisas me las guardo, como si fuesen el mayor tesoro que tengo, y últimamente, empiezo a creer que si lo son.

Las cosas han cambiado, escondo los pequeños detalles para que nadie más pueda verlos, escondo esos pequeños brillos, esas pequeñas cosas especiales porque me he vuelto egoísta.
O tal vez ha sido la gente, la que me ha hecho ser así.
Porque nadie se preocupa lo demasiado como para malgastar su tiempo en alguien como yo; despistada, nerviosa aunque sincera y un poco tímida.

Asi que si, me he vuelto egoísta, porque prefiero guardarme mis sonrisas para alguien que se merezca los detalles para una persona que brille por si sola.