Todos deberíamos bailar bajo la lluvia
con la persona indicada.
Dejarnos llevar en algo tan simple como
un beso, aunque sea complicado.
Dejar de pensar, mente en blanco y
que hable el corazón.
Y que éste nunca calle, que jamás
lo haga, porque como dice el dicho:
''El corazón atiende a razones que la cabeza ignora''.
No dejemos que la mente le gane la partida
al sentimiento, porque si pasa...
si pasa
habremos perdido sin oportunidad de jugar.
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