Creía que lo llamaban amistad.
Si, amistad.
Pero sólo lo creía, al menos, contigo.
El darlo todo por una persona es algo satisfactorio si recibes algo de la otra persona.
Pero tú...tú llegaste tan tarde que la culpabilidad me hizo frenar para que, al menos, tuvieses oportunidad.
Pero las oportunidades no son infinitas, aunque el dolor si lo sea, o al menos, duradero.
Y pensarás, vaya, puedo hacer que todo sea como antes.
Pero ni yo soy tan tonta, ni tú tan espabilado.
Así que correré, gritaré y saltaré, con la esperanza de que seas lo suficientemente listo como para saber que el dolor no es algo que quiera en mi vida.